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El Análisis de Carlos López-Jones
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Derivado del conflicto en Irán, el tipo de cambio pasó de 17.20 a 18.00 pesos por dólar y se ha mantenido en ese nivel en los últimos días. El movimiento, aunque llamativo, no ha provocado mayores sobresaltos en la vida cotidiana. Por eso conviene desmitificar el papel del dólar en la economía nacional.
México conoció devaluaciones abruptas en 1976, 1982, 1985 y la más recordada en diciembre de 1994. A partir de esa crisis, el gobierno y el Banco de México abandonaron el esquema de tipo de cambio fijo y adoptaron un modelo de flotación, donde el valor del billete verde se determina por las fuerzas del mercado. Fue un giro histórico que cambió la manera en que se mide la estabilidad económica.
Han pasado más de dos décadas y, sin embargo, muchos siguen viendo el dólar como termómetro de la economía mexicana. La realidad es distinta: el dólar ya no marca el paso. En el viejo modelo, el intento de sostener un precio artificial acumulaba inflación y generaba distorsiones.
Llegaba un punto en que importar productos de Estados Unidos resultaba más barato que comprarlos en México, la fayuca. Todo mundo quería comprar dólares, pero como Banxico tenía un precio fijo, tenía que usar sus reservas hasta el punto de que las mismas se agotaban y obligaba a Banxico a ajustar el tipo de cambio de manera abrupta, con saltos de hasta 100% de un día para otro, desestabilizando todo el sistema.
Hoy el escenario es otro. Las variaciones diarias rondan apenas 10 o 20 centavos, es decir, 1% o 2% como máximo. Los oferentes de bienes y servicios no ajustan sus precios de inmediato, los inversionistas no huyen y tampoco se forman colas para comprar dólares.
La estabilidad del peso permite a las empresas planear con horizonte anual y a los inversionistas confiar en tasas en pesos que, aun en niveles de 7%, resultan atractivas frente a una moneda que se mueve apenas entre 3% y 5% al año.
Actualmente con una economía muy abierta, la principal fuente de dólares no es el petróleo o el turismo, o las remesas, son las exportaciones automotrices, así como las ventas al exterior de equipo médico, equipo de cómputo, que se llevan a cabo a través de contratos de largo plazo. Banxico ya no usa sus reservas para mantener el dólar en cierto nivel, permite que haya oferta y demanda y que el precio fluctúe sin afectar sus reservas.
Cuando el dólar sube se benefician los exportadores, el sector turismo y quienes reciben remesas, ya que obtienen más pesos por sus dólares. Incluso los productores nacionales se protegen de importaciones que ya no son tan baratas. No es una mala noticia que el dólar suba.
El dólar sigue siendo importante, pero ya no debemos obsesionarnos con sus movimientos diarios. Lo que realmente importa es observar su comportamiento en el mediano y largo plazo. Comparar el nivel actual con el de principios de año o con el de hace doce meses ofrece una visión más clara de lo que ocurre.
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Sobre el autor
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- Carlos López-Jones, es Director de Consultoría Empresarial en Tendencias Económicas y Financieras
- Columnista, conferencista y colaborador en radio y TV en temas especializados de economía y finanzas
- En El Podcast de Carlos López Jones en Spotify y en Apple Podcast El PodCast de Carlos López Jones
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