El Análisis de Carlos López-Jones… La trampa del Salario Mínimo

La trampa del Salario Mínimo. Los datos de 2025 fueron demoledores, solamente se crearon 78,000 empleos, después de haber subido 12% el salario mínimo y con un aumento de 1 millón de jóvenes entrando al mercado laboral.

A inicios de 2026, la economía mexicana se encuentra estancada y desafía con datos duros el optimismo del oficialismo: mientras el salario mínimo alcanza niveles históricamente altos por decreto, los indicadores económicos que incluyen: el consumo de bienes duraderos y la creación de empleo formal muestran un preocupante estado de anemia.

El triunfalismo estadístico que presume una reducción de la pobreza laboral choca con la realidad.

El estancamiento del empleo registrado ante el IMSS, que en 2025 mostró cifras similares a periodos de crisis profunda, es el síntoma más visible de una distorsión estructural. Al elevar el costo laboral de manera agresiva sin mecanismos que incentiven la inversión o la productividad, el gobierno ha forzado a las MicroPYMES —donde se generan 7 de cada 10 empleos— a refugiarse en la informalidad para sobrevivir.

Para muchas empresas, la formalización se ha convertido en un lujo debido al alto costo que implica cada empleado. Por ejemplo, por un trabajador con salario mínimo de 9,500 pesos mensuales, un empleador formal debe pagar además 3,500 pesos al mes que incluye IMSS, Infonavit, Afore, impuesto sobre nómina, etc.

El resultado es el florecimiento de un mercado negro laboral donde la mayoría de los trabajadores perciben sueldos que no han crecido al ritmo de la inflación de los servicios básicos. Esta precariedad se ve agravada por una transferencia forzosa de recursos de la clase media hacia servicios que el Estado debería proveer, como acudir al médico no entrega con calidad, o, enfrentar un sistema educativo público rezagado, las familias se ven obligadas a destinar una parte desproporcionada de su ingreso a colegiaturas privadas, simplemente para garantizar la competitividad futura de sus hijos.

Este gasto mensual actúa como un drenaje constante que asfixia el consumo privado, motor fundamental del PIB. El dinero que hoy se utiliza para subsanar las deficiencias en salud y educación pública es capital que se resta al consumo de otros bienes.

Y la presidenta Sheinbaum insiste en que su modelo es correcto. Sin un aumento real en el valor agregado de lo que el país produce, México ya está perdiendo competitividad frente a economías asiáticas que combinan costos estables con una productividad creciente.

La 4T está construyendo una economía de dos velocidades: una élite formal cada vez más reducida y costosa, y una masa informal creciente que gana más dinero nominalmente, pero compra lo mismo o menos.

Mientras no se entienda que la riqueza se crea con inversión y educación de calidad, y no por decreto, México seguirá atrapado en un ciclo de pobreza estadística reducida, pero bienestar real estancado, donde el consumo no sube porque el excedente económico ha sido devorado por las ineficiencias, gasto social creciente y corrupción del sistema.

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 @Carloslopezjone 

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