Ciudad de México. – A sus 30 años, la periodista y profesora Samara Martínez vive conectada diez horas al día a una máquina de diálisis. Padece enfermedad renal crónica en fase terminal, además de lupus, hipertensión y otros padecimientos que ya no responden a los tratamientos médicos. Frente a este escenario, decidió dedicar el tiempo que le queda a una causa que considera urgente: abrir en México el debate y la ruta legal para acceder a una muerte digna mediante la eutanasia.
Su iniciativa, difundida a través de TikTok bajo el lema #LeyTrasciende, busca recolectar firmas en change.org y ganar respaldo legislativo para despenalizar la eutanasia en México, siguiendo el ejemplo de países como Colombia, España y Canadá, donde ya es legal.
“Mi cuerpo ya no responde, pero mi voz sí”, expresó Samara en uno de sus mensajes virales.
El testimonio detrás de la lucha
En otro de sus videos, Samara responde a quienes le preguntan por qué no basta con desconectarse de la máquina:
“Porque no quiero morir sufriendo. Si me desconecto, la muerte sería por intoxicación: la sangre se llenaría de toxinas, el cerebro entraría en estados de agresividad o confusión, y finalmente el líquido se acumularía en los pulmones hasta sentir que me ahogo. Eso no es morir con dignidad”.
Con claridad y serenidad, explica que esa forma de morir no solo es dolorosa, sino también inhumana. Su propuesta es que el Estado reconozca que pacientes con enfermedades crónicas degenerativas y en etapas terminales tengan derecho a decidir cuándo y cómo terminar su vida, evitando un sufrimiento innecesario.
Más allá de un caso individual
Samara insiste en que su lucha no es únicamente personal:
“Esta no es solo mi realidad, es la de miles de mexicanos que cada día enfrentan enfermedades sin cura”.
El avance legislativo que promueve también contempla que los pacientes puedan rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente la vida, sin que eso implique atravesar un calvario antes del final.
El debate pendiente
En México, la eutanasia sigue siendo un tema pendiente en la agenda política. Actualmente solo existe la figura de la voluntad anticipada, que permite rechazar tratamientos, pero no acelerar el proceso de morir de manera asistida.
El caso de Samara, amplificado en redes sociales, vuelve a colocar el tema en el centro de la discusión pública: ¿debe reconocerse legalmente el derecho a morir dignamente?
Mientras tanto, Samara continúa cada día conectándose a su máquina de diálisis, pero también a miles de usuarios que escuchan su voz y comparten su causa.