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El análisis de Carlos López-Jones
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La Ciudad de México acaba de registrar, según la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, una tasa global de fecundidad de 0.79 hijos por mujer, lo que coloca a la capital mexicana muy cerca de Seúl y por debajo de Tokio, metrópolis que llevan tres décadas siendo el ejemplo mundial sobre lo que significa envejecer sin reponerse.
Para que la población se mantenga y no caiga, cada mujer debería tener a lo largo de su vida 2.1 hijos en promedio, pero CDMX está en 0.8. Las grandes capitales de países desarrollados como Londres, París, Berlín o Nueva York, ni siquiera a ese piso o incluso está por debajo de 1.2 hijos por mujer. La capital mexicana no solo dejó atrás la tasa de reemplazo, la mitad de las mujeres no quiere tener hijos.
En 2024, en la Ciudad de México la edad mediana de sus habitantes ya llegó a 37 años, la más alta de las 32 entidades y empieza a alejarse de la edad reproductiva de la mujer, por lo que, aunque en los próximos años hubiera campañas para tener hijos, es casi imposible recuperar un nivel de 2.1 para que la población no caiga en los próximos años. En este momento, entre 2024 y 2025, la misma se mantuvo estable en 9.2 millones de habitantes, sin considerar el área conurbada.
Hoy esa estabilidad está en la población, permite vender cierta cantidad de alimentos, ropa, calzado, etc. pero cuando la misma, empiece a caer en los próximos años, las ventas empezarán a reducirse, provocando el cierre de negocios y reduciendo las oportunidades para los jóvenes, que emigrarán en mayor número en busca de un mejor futuro.
A escala nacional, la fotografía es menos dramática, pero apunta en la misma dirección: la tasa global de fecundidad de México cayó de 1.9 a 1.2 hijos por mujer en apenas cinco años, y la población crece ya solo 0.7% anual, el ritmo más lento en décadas.
Las proyecciones oficiales de CONAPO, hechas en 2023, ubicaban el techo poblacional del país hasta 2053, pero ahora ese techo poblacional, será alcanzado mucho antes.
La cantidad de nacimientos pasó de 2.1 millones en 2018 antes de la pandemia, a solamente 1.6 millones en 2024, mientras que el número de fallecimientos anuales aumentó de 500,000 a 800,000 en el mismo período.
A estas cifras, hay que sumar la cantidad de mexicanos que deciden emigrar a otro país año con año y que ya no regresan.
La radiografía nacional debe levantar alarmas. Hay menos nacimientos año con año y una población que envejece muy por encima del crecimiento de la población. Es urgente llevar a cabo inversiones para prepararnos para el invierno demográfico.
En este momento en CDMX en las escuelas primarias hay menos inscripciones, salas de maternidad con menos pacientes que antes, mientras los servicios para la tercera edad se saturan con mayor demanda de medicamentos para padecimientos propios de la vejez, como diabetes, problemas de articulaciones, espalda, riñones, corazón, entre otros.
La caída en la fecundidad, junto con el envejecimiento poblacional, son dos problemas graves, que generan retos y oportunidades conforme la sociedad se transforma.
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Sobre el autor
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- Carlos López-Jones, es Director de Consultoría Empresarial en Tendencias Económicas y Financieras
- Columnista, conferencista y colaborador en radio y TV en temas especializados de economía y finanzas
- En El Podcast de Carlos López Jones en Spotify y en Apple Podcast El PodCast de Carlos López Jones
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