Claudia Sheinbaum sin tener pruebas legales -sólo suposiciones- afirmó que los terrenos expropiados en Campeche, supuestamente a prestanombres de Alejandro Moreno Alito, provenían de lavado de dinero. Gravísima acusación y más aún si no se tienen todos los elementos legales para sustentarla, porque difama y ofende al honor. Ante esta pifia de Claudia, era obvio que Alito de inmediato respondiera y lo hizo anunciando que la demandaría en México y todos los organismos internacionales ante tal ofensa y difamación a su integridad…
Este odio acrecentado de Claudia, la 4T y demás morenos, tiene una historia reciente…
Cuando la oposición se hallaba inerte en su comodidad, permitiendo de acuerdo a todas las informaciones que se habían dado -y se continuando ofreciendo-, sobretodo, en las últimas semanas, toda la corruptela del partido en el poder, que tiene alarmantemente hundido a México en una crisis que no tiene historia.
Fue entonces que hubo una evidente transfiguración de Alejandro Moreno -el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI)- y como iluminado por un halo divino, con una luz devastadora se convirtió en Súper Alito el pasado 27 de agosto e inició su revolución para recuperar la democracia, el Estado de Derecho y demás que se ha perdido en México por un gobierno que tiende al fascismo.
Todo fue consecuencia de que Gerardo Fernández Noroña entonces presidente del Senado de la República, por sus pistolas no le dejó expresarse en la tribuna de la cámara alta y esa fascista e impertinente actitud cambió todo.
De pronto sin que nadie se lo esperara, un par de guantazos ubicadores de Súper Alito al vulgar, desquiciado, discriminador, misógino de Fernández Noroña comenzó todo y, entonces…
… entonces ocurrió lo inesperado:
Paralizó a casi todo México por la sorpresa del feliz acontecimiento, porque además, se sintieron representados los mexicanos en la persona de Alito en su actuar para exigir respeto; Noroña cuenta con el desprecio de la mayoría de los mexicanos por su inadmisible y prepotente conducta.

Había puesto Alejandro Moreno en su lugar al ser más despreciable de la política mexicana -y eso ya es decir algo-, porque en Morena habita una cauda inacabable red de corrupción que a diario nos deja perplejos por tantas componendas que se les va encontrando y se están haciendo del conocimiento de la opinión pública.
Sobretodo, porque quien las ha hallado, no ha sido precisamente el Fiscal de la República, ni los partidos de oposición sino el presidente de la nación vecina, Donald Trump.
Donald es quien en la realidad ha puesto en jaque a Claudia y a Morena.
A, Claudia, le ha obligado a entregar a todos los capos del narco y del crimen organizado, y según se dice, ya se encuentran en México gente del FBI y de la DEA trabajando en la recuperación de nuestro Estado de Derecho; lo que el pueblo ve con buenos ojos, porque ya se siente asfixiado ante tanta inseguridad, la inacabable corrupción, la devastadora impunidad y se tiene que hacer algo ejemplar para devolverle la paz y la razón de vivir a México.
Según trascendió, la reciente visita del Secretario de Estado Norteamericano Marco Rubio, fue justamente para exigirle, le entregue al jefe máximo del cártel del partido macuspano, como ya le llama el pueblo de México.
De ser cierto, Claudia enfrenta una gran disyuntiva, seguir obedeciendo sumisamente las órdenes de su amo político, o decidir liberarse y entregar a toda la podredumbre que hace mucho daño a México; que, para su desgracia nada más llegan a Estados Unidos se acogen al derecho de testigos protegidos y dicen todo y muchos más.

Por ello, en este contexto la transfiguración de Alejandro Moreno en Súper Alito, se vio como aquella esperanza con oxígeno renovador que representa aquel mesías, que se espera con ansia infinita para que con la espada flamígera acabe al demonio exterminador.
Le debe quedar claro a, Alejandro Moreno, que como presidente del PRI, ha recuperado imagen y para volverse a instalar en el reconocimiento popular, no puede ni debe echar ningún paso hacia atrás. Por el contrario, sus acciones deben de ir encaminadas a consolidar su movimiento que busque recuperar a México del abismo, del lodazal en donde se halla desde hace 7 años, esto es, erradicar la corrupción y devolverle a los mexicanos la verdad perdida.
Que va a ser complicado… efectivamente, pero cuando la gente se lo propone lo conquista.
En las recientes elecciones de los improvisados jueces magistrados y ministros, en las que volvió aparecer otro megafraude electoral, 93 millones de mexicanos -90 millones no votamos y 3 millones anularon su voto- de un universo que podía elegir ese día… poco más de 97 millones, le demostraron a Claudia y a su partido que el pueblo, no los respaldamos y no deseamos que se encuentren en el gobierno.
Al margen de las falsas encuestas que intentan confundir a la opinión pública, esta es la realidad de Claudia; como la de los acarreados que tiene necesariamente que contratar en sus mítines, sin ellos -los acarreados- no habría nadie en sus peroratas.

Sí Alito, continúa con su movimiento y consigue que el Partido Acción Nacional (PAN) que dirige Jorge Romero, lo respalde, el pueblo motivado saldrá a las calles para apoyarlo y luchar para recuperar a México. Si además se vigilan con lupa las elecciones intermedias y las presidenciales para evitar otro megafraude electoral, comenzará el cambio y así nuestro amado México volverá a ser del pueblo.
Habrá que esperar a tiempos mejores, porque se pueden concretar…
… sin embargo, eso será otra historia que habrá que contarles.
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¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!
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